viernes, 13 de septiembre de 2013

Ball Pagès



El “Ball Pagès” es el baile típico de las Pitiüsas. Aunque no se tienen del todo claros sus orígenes, sí parece bastante claro que es una de las danzas folclóricas más antiguas de España y cualquiera que viva en directo una “ballada” estará de acuerdo con esta teoría. Su percusión repetitiva, la exagerada diferenciación de los roles del hombre y la mujer y la simplicidad de los movimientos, recuerdan más a algunos rituales animales, que a una danza típica.

En cualquier caso, es un baile que ha sido estudiado en profundidad por expertos en la materia y existen multitud de teorías y de interpretaciones. En este artículo sólo pretendo dar cuatro pinceladas para todos aquellos que desconozcan esta tradición de Ibiza y Formentera y, de paso, animarles a que, si se les presenta la ocasión, no dejen de participar en la experiencia de vivir en directo una de las costumbres más auténticas que todavía perviven.



El “ball pagès” se suele componer de tres danzas ligeramente diferentes: “sa curta”(la corta), “sa llarga”(la larga) y “ses nou rodades”(las nueve vueltas) o “sa giravolta”. Antiguamente, cada una de las danzas implicaba un cierto simbolismo: de cortejo, de compromiso, de respeto, de acatamiento, de desafío...y cada gesto tenía su significado que encontraba así una vía de expresión en una sociedad con unas reglas muy rígidas y que no permitía otras tipos de comunicación más directos.

Sin embargo, en todas las variantes, es un baile en el que la mujer se presenta sumisa, con la cabeza cubierta y la mirada baja, moviéndose en círculos con pasitos muy pequeños. En cambio, el hombre se exhibe con toda intención, saltando alrededor de la mujer o las mujeres la mayor parte del tiempo, mostrando toda la agilidad y fortaleza de la que es capaz.


En general, sa “ballada” se inicia con “sonadors”(músicos) i “balladors” haciendo medio círculo, rodeados por la gente del público. Los “sonadors” tocan la “flaüta”(flauta sencilla de madera de adelfa), el “tambor”(pequeño tambor de madera de pino) y el “espasí”(vara fina de metal similar a la hoja de una espada que se toca como un triángulo). Los “balladors” masculinos también tocan las “castanyoles”(unas castañuelas tan grandes como su mano, elaboradas con madera de ginebra). Uno de ellos se separa del grupo y se acerca a la parte donde están las mujeres. Con un golpe de “castanyola” selecciona a la mujer o las mujeres con las que quiere bailar y se inicia el baile. Al terminar, el hombre suele poner una rodilla en el suelo y bajar la cabeza frente a la dama en señal de respeto.


Un capítulo aparte merece la descripción del vestuario y las joyas. Sólo apuntaremos aquí que existen tres estilos básicos de vestuario para hombre y mujer: “vestit de feina”(vestido de trabajo), “vestit blanc o de núvia”(vestido blanco o de novia) y “sa gonella” que es el más austero y parece ser el más antiguo. También existe un vestido ligeramente diferente para las mujeres de Formentera que se reconoce por la ausencia de mantón. 

En las “colles”(grupo de bailadores y músicos) se suelen representar todos los estilos, aunque dependiendo de la formalidad del evento que se celebra, se visten ropas más de fiesta o más de diario.

El vestuario se completa con joyas de oro o plata y coral rojo. En el caso de las mujeres, el conjunto de collares y relicarios se conoce como “emprendada” y se suele acompañar de pendientes a juego y sobre todo de los 24 anillos que el novio regalaba a la novia como dote y que en algún momento del baile, la dama muestra levantando las dos manos delante de ella. Los hombres también se adornan el traje con botones de plata o de oro tipo cascabel.

La ropa y las joyas de un “ballador” son un bien muy preciado y se invierte una importante suma de dinero en ir completando poco a poco todas las piezas que componen el vestuario, las joyas y los instrumentos que forman parte del ritual del “ball”. Existe, en Ibiza, gente experta que elabora estos instrumentos, ropas, zapatillas y joyas siguiendo los procesos más artesanales como ya se hacía hace cientos de años.


Aunque durante una época el “ball pagès” fue casi abandonado por una cuestión de descrédito de todas aquellas tradiciones vinculadas al campo y a una idiosincrasia propia, hace ya tiempo que se está recuperando y, a día de hoy, las diferentes “colles” están siempre presentes en las fiestas de los pueblos, en importantes eventos familiares o en las “ballades de pou”(bailes de pozo) y la participación espontánea de gente del público es una prueba más de la vitalidad de esta costumbre popular.

También se puede ver en directo en:

Baluart de Sant Pere, Ibiza. Todos los viernes de junio y septiembre a las 21:00h y los meses de julio y agosto a las 21:30. Precio:1€.
Iglesia de Sant Miquel. Todos los jueves del verano en la plaza de la Iglesia a las 18:00h. Precio:5€

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